- Nos ha traicionado mi querido Sebastián, le decía Aresto a su compañero, la lealtad es el horizonte que no debemos perder de vista, así nos cueste la vida -concluía aquel hombre de porte incomparable. - Cuanta razón Aresto: ¡Ah, la vida más no la integridad que yace en nuestros corazones y se encarga de dar propósito a toda la existencia! pues ¿Qué ha de ser de la vida sin la integridad que la hace crecer? menguaría como la flor sin la protección del Sol sin duda alguna; se encargó de apostillar Sebastián. En aquel momento los acababa...