A veces sentados uno al lado del otro, otras veces acostados, otras tantas caminando; siempre juntos físicamente, como una pareja. Primero los días y luego los meses que dieron paso a los años. Experiencias compartidas y tiempo acumulado que dejaba su huella palpable en los cuerpos de ambos. Sus sentimientos hacia aquella mujer no habían cambiado, eran una constante desde hacía mucho tiempo atrás. El ideal de amor era un pensamiento recurrente al que ambos se habían acostumbrado también tiempo atrás, eran una historia que contar. ¿La felicidad?...