Cuando se despertó, lo había hecho creyendo haber escuchado el sonido del despertador. Luego de echar una mirada al reloj supo que se había despertado dos horas y treinta tres minutos antes de la hora habitual. Con resignación, acompañó al desvelo hasta la hora adecuada para irse al trabajo. Al salir de la casa, cayó en el charco de agua que se había acumulado a los tres metros del umbral de la puerta, y por aquel motivo, no tuvo más remedio que emprender el camino de vuelta para cambiarse la media que había quedado empapada. En la marcha hacia...