Un candelabro en el suelo y una lámpara nueva colgando del techo. El polvo removido de la ventana y el viento que echaba por tierra los papeles que antes yacían acomodados en el escritorio. La luz mortesina de una tarde nublada se colaba entre las cortinas impregnadas de humo de tabaco mientras la puerta antes cerrada, arrojaba signos de no haber sido forzada; las llaves pegadas en la manilla y a la vez esta sin huellas a su alrededor, daban razones para llegar a la conclusión que quién había ingresado en la habitación no lo había hecho de manera...