En
medio de la fiesta y sus discusiones, las risas -algunas fingidas y muy
pocas verdaderas-; los asistentes de aquella reunión circulaban en
menor medida dependiendo de la cantidad de licor que cada uno hubiese
ingerido. Cada una de aquellas personas charlaba con alguien, incluso
quienes eran menos sociables se entretenían con aquellos que poseían
"aptitudes sociales" similares las suyas. El parloteo no cesaba y el
ambiente danzaba al compás de la música de turno, escogida
cuidadosamente por el dueño de la computadora y organizada en...