Justo en el momento en que el monstruo abrió los ojos por primera vez y contempló el laboratorio; su creador, con instrumentos en mano, mostraba una sonrisa de satisfacción por lo que acaba de realizar. Nadie sabe explicar bien qué salió mal, unos dicen que el monstruo presa del pánico confundió al hombre que tenía frente a él; sea como fuera, aquel doctor no pudo explicarle a tiempo que la bata blanca que vestía no lo hacía un carnice...