Con la duda reposando en la cabeza y la cabeza en su almohada ajena. Con el día atorado en la garganta, la mujer de tacones, campante y hermosa barajaba los dedos en cuenta regresiva. El reciente viaje al supermercado le había despertado esa incertidumbre que yacía bajo sus cabellos y se propagaba en forma de calambres por todo el cuerpo. En la cuerda ambigua de emociones se balanceaba sin dar crédito a su futuro. Su vida era una metáfora en si misma. La noticia estaba en sus manos. Luego, con un rápido vistazo logró enmudecer su angustia al igual...