Música de Pedro Ferrer (continua en el primer comentario)
No quiere soñar despierta, ella que cobra por lo mucho que regala. Quizá repetida e innombrable consigo misma, pero tierna y grácil para con la injusta mala palabra. Tiene piernas largas y aguarda paciente sobre la calle, entre esquinas infinitas y peatones ausentes. Ella se distingue con su vestido de gala; el lila amanecido abraza a la noche mientras el frío no alcanza a congelar lo que esconde en sus caderas. Invita a los amantes a pagar por quitarle cada mañana la ropa...