Inexpresivo pero con la determinación de levantarse de la mesa. El reloj del celular marcaba las once con cinco minutos de la noche cuando tomó su abrigo y como si al fin las palabras añoradas rozarán su lengua, logró articular: -Cuidado, que en los viajes sin brújula se puede terminar con la pregunta ¿Soy tan similar a los hombres de los que tanto me burlé?- La mano displicente de ella se apropio del encendedor, restó importancia a lo sucedido y prendió un nuevo cigarrillo. Con pies resolutos y manos ágiles dio un paso adelante, la tomo de la...