25 enero, 2010

Let it be Me (2)

1 am... escrito encontrado bajo la canción de Ray LaMontagne.

Buscar el Sueño es una guerra. En las afueras, descalzo ante la inminente mirada del poste de luz amarilla, una calle desierta y una canción que silenciar. La señal de tránsito sirve para bloquear el haz de luz: Una incompleta Luna, perfecta para que el humo de mi cigarrillo la intente acariciar a la distancia, al menos mientras este se disipe ante mis ojos. Todo duerme, mi sentimentalismo inefable razga la sombra del silencio, y el tiempo solo se hace palpable en la consumación del cigarrillo en mi mano. Los perros del amanecer acompañan la voz del mudo que canta en silencio la melodía que rima con aquellos ojos tristes. No hay brisa pero tengo frío, ya no tengo nada en mis manos pero sigo congelado con la vista en el astro amarillo, estático en el silencio y con una fotografía oculta intencionalmente en mis ojos.

24 enero, 2010

Como un arcoiris a blanco y negro

....... Una simple foto de palabras

Son pasadas las 11 pm y pienso que el secreto ambiguo de la fidelidad es más efectivo si se guarda en la mente, esa misma que es tan fácil de persuadir bajo el efecto narcótico del licor: si lo retenés quizá es porque verdaderamente lo querés!. Que pasa si ambos nos mantenemos en sintonía nocturna, yo con la chica de la barra que me sonríe en busca de una coordinación espacio-temporal que haga que le devuelva una sonrisa con mi camanance derecho... Mientras vos acudís a la reiteración de errores por vivir: a la búsqueda de la indecisión de no saber que querer: ambos lamentando con una risa el estar fumando sin el otro.
Yo comenzaré a escribir luego de haber "enmudecido" la charla con la chica del bar, las amigas de ella están riéndose mientras que ella me muerde el labio y yo muevo la mano a la línea donde le nace el jeans. Vos comenzarás a pensar en el placer de un error, en lo que luego te reprocharás mientras te mirás al espejo de tu casa, en las excusas que inventarás y en los acontecimientos por olvidar.
Los dos nos encontramos, como dos ciegos tratando de guiarse sin saber donde; par de personas tan excepcionalmente derrochadoras de tiempo que se perdían en la magnitud de la inmensidad de tentarse a vivir una eternidad, y de morir en el segundo que despertabamos de ese sueño de almohadas. ¿Que tan estúpidos pueden ser los cuentos de hadas?

22 enero, 2010

El reloj de arena

(El día que los cabellos de ella se atrevieron a no dejar pasar más tiempo)

La noche comenzaba a tocar las puertas del fin del atardecer, así como el calor comenzaba a aminorar su paso de lo que había sido una tarde calurosa. Con la mirada intrigante como era habitual, como quien intenta descifrar los misterios que quedan entre ambas siluetas; decidió romper aquel momento de quietud en que se encontraban ambos, sin embargo ella se le adelantó, aunque su motivo para hablar era distinto al de su acompañante: - Me gusta el sabor que le da a tus labios el vino. El tuvo que interrumpir su pensamiento para amoldarse a la conversación que ella parecía haber propuesto en aquel instante.: - Y yo pienso que el vino sabe mejor cuando lo bebo de tu lengua. - No me hagás reir, y dáme un beso, contagiáme del olor de este habano, y dejáme combinar los sabores que hay en tu lengua.
Él sello la petición con un beso en el hombro izquierdo, con otro en la muñeca derecha de su acompañante, y por último dejó que los labios de ambos llegasen apenas a rozarse unos instantes: - Ese suspiro me lo voy a quedar si no te importa. Atrevió a decirle él con una sonrisa picarezca, producto de sentirse orgulloso de haber logrado una reacción tan oportuna, y acto seguido se llevó el Cohiba de ambos a la boca. - OK, te lo puedes quedar, pero acompañálo de lo que tuviste que hacer para provocarlo, porque esas ganas me las quedo yo.
Ambos se encontraban sentados en las afueras de la casa de ella, sin ser perfectos, sin ser pareja, sin creer en que el amor es acompañado de una eternidad; se sentían inmortales dentro de las arenas de un reloj de recuerdo inmediato, de placer, de besos y caricias, y de la desnudez de los cuerpos a las 4 de la tarde.
A la mente de ella acudía la imagen de la cabeza de su amante anidada en su pecho, los pares de ambos alineados al tiempo que él sacaba los comentarios más hilarantes: Eso es realmente intimidad, pensó ella.
- Te digo lo que pienso. Atinó a escuchar ella. - Dime. - Pienso que hoy me dejaste ser yo, ser tu amigo, tu amante, tu suspiro, tu pasión, tu risa, tu gemido, tú canción, tus ganas, tu macho o tu sexo esporádico. Yo sé que que tiendo a ser idealista (y algunas veces muy gruñon), pero hoy me diste la libertad que buscaba para poder estar ahora sentado fumando un habano y tomando vino de la misma botella tuya.
Ella le acarició el muslo derecho sin verlo a los ojos, e inmediatamente le beso el lado izquierdo del pecho para luego abrazarlo.
- Y ese beso que se supone que significa?. Le pregunto él con cierto temor de haber arruinado el momento con sus verborrea habitual. Y fue ahí cuando sintio la risa de ella resonando contra su cuerpo. - Porque hoy me regalaste un pedacito de romanticismo de tu corazón y no de tu cerebro, supongo que un poco de mi sentimentalismo reflejado en un besito te vendría bien, y quién puede saberlo, quizá y hasta un día me hagas una canción mi querido Ernesto.
Y así Jimena sintió que el amor había dejado el rastro en sus cabellos.

19 enero, 2010

En la cúspide del cielo debe resonar un violín.

(aquí iría la fecha y la hora)

... la incertidumbre de ese paisaje tan frágil pero tan diverso, ilimitado de ideas que divaga en la frontera del limbo volátil del todo y de la nada. ¡Que misterio encierran los sueños que la mente no desea compartir abiertamente su creatividad con el resto de personas ajenas al vínculo del genio que se suele hospedar en nuestro apartamento mental !.
Volar en un surrealismo ajeno a las perturbaciones, pintar en un lienzo infinito con cada cerrar de ojos, significa encontrarnos con nosotros mismos y por veces tener el privilegio de compartir el escenario con una que otra persona vecina a nuestros sentimientos exteriores.
He ahí la clarividencia de un artista, de poder ser visionario, de mezclar el arte de ambos mundos y plasmarlos en su obra; de sustraer la genialidad y moldearla con su creatividad, por el simple hecho de amar lo que hace, de dejarse llevar por la marea y suspenderse en el aire para nacer en el arte que sin explicación lógica ha nacido dentro de su ser. Es sin duda esa capacidad de restarse la venda de los ojos, ese mismo seudo-cliché del que muchos hablan pero que en realidad pocos lo han descubierto.
Que bailen las melodías que hacen nacer un pensamiento y que la magnificencia del mundo de los sueños traiga más color a una realidad que tendemos a diluir en las aguas turbias de la ceguera. Pues acaso no es el arte, ese término libre de categorizaciones individuales, el que logra construir un puente entre ambos mundos? ese que nos pone en contacto con nuestra propia esencia para conectarnos con los demás? ...
Quizá por ello me gusta tanto admirar la obra de Marc Chagall. Quizá por ello sueño con ser aprendiz del Arte.

P.S Descansa en paz Dennis Stock

Un ayer cotidianamente generoso

Hoy, Hoy... Hoy? Hoy es ayer, pero ayer fue Genial.

No podría empezar (oficialmente) esta entrada, sin antes dar Gracias a todos los que me regalaron sus deseos en mi principio de año, ese 16 de enero.

Duermo solo 3 horas, el humor huraño se derrite con el café, de repente la mañana sabe dulce y el incierto reloj de pared presagia que empieza mi día. Esas cañerías del "pasillo de la octava" descargan sus gotas que tintinean en mi cabeza. Otras ideas surgen y el recuerdo fresco de una noche estupenda que vive en mi memoria se adueña de la línea que dibujan mis labios en ese momento mientras le doy otro sorbo al café.
Súbitamente decido saltar varias horas en la cronología de este acontecer más que cotidiano, que no pretende más que encontrar letras que se conecten como piezas de rompecabezas. Es tarde tengo el atardecer de frente, el cigarro que nunca me reprocha ella en la mano izquierda como es usual, mi mano derecha acomoda mis lentes, y mis pupilas divagan en la libertad del caminar; mientras que mis pies concuerdan con la canción que me susurra: But in the end, the only steps that matter are the ones you take all by yourself.
Sí, hoy totalmente de manera inesperada me regalaron una tarjeta con un libro de Sabato incorporado, que me quitó el habla (Vaya detalle, asombroso), hoy ganó Roger, hoy pienso en el comentario que me hizo ella la noche de mi cumpleaños, hoy me gusta más Chagall, hoy creo que no hay necesidad de dedicarte nada más que el sello de mi sonrisa y los buenos ratos que siempre vivimos sin excepción. Hoy terminará mañana, pero los buenos momentos no tienen fecha de caducidad, su añejamiento es néctar para los presentes que vendrán, mientras Yo... bueno, tengo sueño: que manera de recibir la madrugada del nuevo día!.